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La Terapia Ocupacional es una profesión relativamente joven si lo comparamos con conocimientos como la medicina, enfermería o psicología, y un enigma para gran parte de la población. Un acercamiento inicial sería definirla a través del análisis semántico del término “ocupacional” o “ocupación” que se vincula a la singularidad de la profesión. Este se puede comprender como el ejercicio de la posibilidad de acción del ser humano, es un empeño que capta la atención del sujeto, le impide emplear el tiempo en otra cosa, implicando y comprometiendo al individuo en aquello que hace. Habitualmente, se suele relacionar con la esfera laboral y se equipara con empleo, trabajo u oficio, sin embargo antiguamente la palabra ocupación era utilizada para hacer referencia a aquellos asuntos de mayor importancia para un sujeto (Moruno & Talavera, 2012).

Desde el punto de vista disciplinar, Terapia Ocupacional es el uso de la ocupación o actividad como método terapéutico. La ocupación puede constituir un vehículo o forma de dar sentido y significado a la existencia, en la que la persona pasa a ser protagonista en sus actos y en su hacer. Permite la expresión individual, favorece el desarrollo de vínculos sociales y culturales, contribuye a la construcción de identidad y posibilita que los sujetos se sientan partícipes de la sociedad. En la medida que una persona se desenvuelva en ocupaciones significativas, tanto desde una perspectiva personal como social y cultural, directamente favorecerá el bienestar psicológico, de este modo la ocupación puede emplearse como un método para la promoción y preservación de la salud (Moruno & Romero, 2003). Dicho de otra forma, es que las personas puedan estar 

inmersas en actividades que reflejan sus intereses, gustos y preferencias, que se adecuan a sus habilidades y capacidades como también que permiten su desarrollo personal, genera sentimientos de eficacia, satisfacción y realización que constituyen factores protectores de la salud y facilitan la experiencia de bienestar en su vida cotidiana. Con ésto, podemos comprender la relación existente entre salud y ocupación, y adentrarnos en aquellas ocupaciones desarrolladas a través del arte. Si bien las producciones y cualidades creativas no producen directamente beneficios materiales, son un medio para generar armonía, dar valor a la diversidad y desarrollar un sentido de pertenencia en la comunidad. Otorgar un espacio y un tiempo para que la creación artística posibilite el desarrollo de la expresión y la subjetividad permite, a su vez, dar forma y fondo a la sensibilidad y sensorialidad corporal, un cuerpo funcional, a pesar de las dificultades o sufrimientos vividos.

Aun así se pueden seguir preguntando qué nos puede aportar la vivencia del arte. El trabajo del arte puede aportar comprensión y sentido, favorece la relación con nosotros mismos. Desde la perspectiva de la Terapia Ocupacional, la presencia de estas actividades en la organización cotidiana estimulan el cuerpo y actúan como catalizadores de procesos de restauración, mejora de salud de las personas y un nuevo potencial de vida se activa, surgiendo nuevos proyectos.

Si bien los distintos lenguajes artísticos requieren una formación y elevado nivel de conocimiento y habilidad técnica, cuando se habla de lenguajes artísticos desde la Terapia Ocupacional, se hace referencia al acto de recuperarlos desde otra vertiente, en su forma cotidiana, de sencilla expresión y comunicación. En la experiencia misma de las y los pacientes en Centro Alba, se observa cómo hay sentimientos que sólo se pueden expresar bailando o mediante el movimiento, imágenes que lo dicen todo, música que transporta a mundos difíciles de explicar y cuadros que pueden dejar sin palabras. 

El lenguaje no es solo una forma de decir, sino también de percibir. Los lenguajes artísticos tiene la capacidad de permitir comunicarse, compartir y organizar el pensamiento en torno a lo que sienten, y al mismo tiempo ser conscientes de sus emociones. Cabe resaltar el poder transformador en la capacidad de construir y dar significado al mundo interno, así como la vertiente subjetiva de lo que “me dice un cuadro», donde “me toca” una música, qué me evoca un poema, qué me mueve cuando dibujo o escribo. También la utilización del arte en un contexto de acompañamiento y ayuda, modulación del sufrimiento y resolución de conflictos, no tiene como prioridad ni la calidad de la obra ni el mismo de producir, sino la importancia del propio proceso de creación de las personas como forma de introspección, aprendizaje y descubrimiento de si mismo y del otro (Hernández & Montero, 2016).

Bibliografía:

– Hernández, A. & Montero-Ríos, M. (2016). Actividades Artísticas y Creativas en Terapia Ocupacional. Madrid: Editorial síntesis.
– Moruno, P & Romero, D. (2003). Terapia Ocupacional: Teoría y técnicas. Barcelona: Elsevier Masson.
– Moruno, P. & Talavera, M. (2012). Terapia Ocupacional en salud mental. Barcelona: Elsevier Masson.