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 Cuando leas o te digan “es sólo cuestión de actitud” recuerda que estudios indican que el optimismo ayuda a vivir mejor en diversos aspectos.

  

De acuerdo a la RAE, optimismo es la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable. 

Recientemente la revista on line JAMA (de la Asociación Estadounidense de Medicina) publicó un estudio en el cual los resultados sugieren que el optimismo está asociado a un menor riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares (como hipertensión arterial, infarto al miocardio, aneurismas, tromboembolismo, entre otras), así como con menor riesgo de muerte por causa cardiovascular. 

Hasta ahora, existían estudios en los que se relacionaban factores de riesgo psicosociales (ejemplo: estrés crónico, depresión, aislamiento social, ansiedad) con un mayor riesgo cardiovascular; y se conocía que estos factores ejercen su efecto en la vida de las personas, tanto de manera directa mediante alteración fisiológica en el organismo (aumento de mediadores de la inflamación, alteración en el metabolismo y alteración de la presión sanguínea, entre otros), así como indirectamente, influyendo en el comportamiento humano: tabaquismo, dieta y ejercicio. También se conocían estudios que observaban que  las personas optimistas lograban tener mejores puestos en sus trabajos, tenían mejores resultados académicos, mejor desempeño en los deportes y relaciones afectivas más satisfactorias. 

Teniendo estos antecedentes en cuenta, el grupo de investigadores dirigidos por Alan Rosanski, del Mount Sinaí St Luke’s Hospital (New York), buscaron evidencia científica que entregara información respecto a si el optimismo podría relacionarse, o no, con un menor riesgo cardiovascular. En total, se analizaron 15 estudios publicados entre 2001 y 2017, en los cuales se incluyeron a 229.391 personas adultas de Estados Unidos, Europa, Israel y Australia. Para medir Optimismo-Pesimismo se usaron diversos test, de los cuales el más usado fue “Life-orientation test revise”, escala de optimismo disposicional LOT-R. Este test mide rasgos estables de personalidad y la predisposición generalizada del individuo hacia resultados positivos o negativos sobre el futuro. A mayor puntuación obtenida en el LOT-R mayor grado de Optimismo disposicional y viceversa (ver extracto en anexo 1). Para medir bajo riesgo cardiovascular, se utilizó la “New Castle-Otawa Scale”.

  

 De los 15 estudios, 9 mostraron una relación importante entre la actitud optimista y un menor riesgo cardiovascular, permitiendo a los autores recomendar a servicios de salud realizar intervenciones psicológicas a pacientes con riesgo cardiovascular, tendientes a desarrollar una actitud optimista, considerando a la terapia cognitivo conductual y a las técnicas de psicología positiva, como herramientas útiles para ello.  

Considerando estos antecedentes, la psicóloga de Centro Alba, Leire Fernandez nos entrega algunas breves y sencillas estrategias que podrían ayudar a que las personas desarrollen una actitud más optimista en su día a día, por ejemplo: 

  1. Tener rituales de agradecimiento, hacer una pausa al final de cada día para dar las gracias por un acontecimiento positivo que haya tenido lugar
  2. Enfocarse en las fortalezas personales, especialmente en aquellos momentos en que la tendencia es a focalizarse en los errores, o reformular la manera de pensar acerca de las causas de las situaciones negativas y no atribuir aquello que no resulta como se esperaba exclusivamente a fracasos personales, es decir, lograr rescatar elementos positivos de situaciones con resultado negativo.

 

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